Emily Dickinson puso en valor el patrimonio natural y afectivo que la rodeaba en su casa de Amherst, Massachussets, Estados Unidos, mediante la recolección, clasificación y etiquetado de 424 flores entre los años 1839 a 1846. Inició sus estudios de botánica a los 9 años, ayudó a cuidar el jardín de su casa a los 12 años junto a su madre y luego en el seminario femenino Mount Holyoke descubrió la ciencia de la mano de Mary Lyon, directora del centro educativo. Las especies vegetales corresponden al herbario original completo que se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Harvard.
El Herbario Dickinson está compuesto por algunos poemas seleccionados y traducidos para esta edición, que dan vida al paisaje de las flores, a través del vuelo de las abejas, como álbum de lectura y observación. No es solo un libro de poemas y plantas, es también el testimonio de una época, de la permanencia y el ensueño.
***
Emily Dickinson (Amherst, Massachusetts, 10 de diciembre de 1830-Amherst, 15 de mayo de 1886). Es una de las poetas más importantes de la literatura estadounidense. Llevó una vida de reclusión y gran parte de su obra permaneció inédita hasta su muerte en 1886. Publicó menos de una docena de sus casi 1800 poemas en vida. Su poesía, caracterizada por un uso poco convencional de la puntuación, la sintaxis y temas profundos sobre la naturaleza, la muerte y la inmortalidad, rompió con las convenciones de su época. Además de su pasión por la poesía, Dickinson era una ávida botánica. Creó un herbario personal de 66 páginas que contiene 424 especímenes de plantas que recolectó, identificó y prensó. Este herbario no solo revela su profundo conocimiento del mundo natural, sino que también ofrece un contexto visual a las abundantes referencias florales y botánicas que pueblan su poesía. La publicación póstuma de sus manuscritos reveló una voz original y poderosa que continúa fascinando a lectores y críticos en todo el mundo.
